Las mil y una tesis

Por Ivonne Pérez Pérez

100_6593Hace un año un estudiante de periodismo que ahora es mi colega me preguntó mientras se efectuaba un acto de defensa de tesis, ¿qué se siente?

Alivio, dijo una de mis compañeras imaginando sólo el sofoco de exponer frente a un público. Nostalgia- contesté yo, mientras recordaba cada instante de ese momento que hoy rememoro al ver las defensas de tesis de los futuros profesionales.

Y no me refiero a la nostalgia de una vida universitaria que DSC06707termina y a la de amigos que solo contactarás por email o Facebook. La tesis se convierte en tu acompañante. Es la causante de tu insomnio, de las ojeras, el aguafiestas de un cumpleaños y el tema de conversación más recurrente.

Cada página es un como un parto, y disculpen la analogía porque no soy madre, pero quienes sí lo son y comparten la experiencia al mismo tiempo, dicen que si bien las acciones no se parecen, la sensación las confunde.

Por eso a los trabajos de diploma también se le debe unas palabras cuando se hable de universidad. No porque traen consigo la dolorosa búsqueda del vestuario y el brindis, sino porque como 102_0297fruto y sacrificio del intelecto individual es también un torrente de emociones que solo se viven una vez.

Todavía recuerdo las tres tasas de tilo que me dio Mari, la secretaria del director, para calmar la ansiedad mientas caminaba por los pasillos de la sede del periódico. Aquel 21 de junio fue el día más largo del año.

Quien escuche el comentario dirá: ¡eso le pasa a las mujeres que son unas nerviosas! Para los hombres es diferente porque el cubano es un ser machista de preferencia y ¡los hombres no lloran! Pero le sudan las manos, toman calmantes y antidepresivos y hacen catarsis a escondidas mientras fingen total ecuanimidad.

DSC00251Luego, como en un confesionario dominical, sin necesidad de ponerse la sotana, te cuentan que nunca han tenido tantas ganas de llorar.

De la tesis se pueden enumerar más de cien efectos colaterales: egocentrismo, sensibilidad extrema, histeria, cefalitis migrañosa y, ya en la defensa, mutismo, pérdida de la audición y la perspectiva, sin olvidar la legendaria “mente en blanco”. Pero, como cada individuo es una personalidad única e irrepetible, ya habrá quien siga engordando la lista.

DSC00330Para los que ya hemos pasado por eso decirlo resulta sencillo, en cambio para quienes se enfrentan a la defensa es sin duda uno de los momentos más tensos y angustiantes.

Pero lo más importante no son esos treinta minutos efímeros, ni siquiera la nota sino todo lo que te deja profesionalmente para el nuevo período que apenas comienza.

Al final, lo que queda es lo más parecido a la nostalgia, aquello que nos hace volver una y otra vez en busca de los recuerdos.

100_0444Para esta fecha de todas las carreras de la universidad se despiden cientos de jóvenes que salen calificados para comenzar su vida profesional. Por eso, cuando la quinta generación de periodistas que gradúa la Universidad de Holguín, andaba como hormiguitas ataviadas y nerviosas, y salían una hora más tarde llamándome colega, es como si la película se repitiera, como si yo fuera ellos y ellos, nosotros.

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Una respuesta a Las mil y una tesis

  1. Tremenda nostalgia al leer esto. Muchas gracias a todos los amigos de la Universidad, a Holguín, a los cinco años de la carrera y a este post por revivir tanto.

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