Lo sabía desde que vi que sería bisiesto

Se me escurre entre las manos este 2016 y las agujas del reloj no perdonan mi impaciencia. Vuelve una vez más el vacío del fin de año y con él la incertidumbre del venidero. Luces y sombras, dulces y amargos, arriba y abajo, abajo y arriba. Lo sabía desde que vi que sería bisiesto:

Año de aprendizaje y reencuentro, de despedida, pausa y acento. De dejar ir y de retomar. De creer y también de olvidar.
Año de reafirmación del amor. A veces tormentoso, a veces pasional. A veces romántico, a veces con ganas de matar.
Me cuestionan en cada esquina por qué no me voy, ya hace cinco años y aquí sigo, aquí estoy.
Me alegra la noticia. Al fin un sobrino carnal. Nuevos amigos vienen, viejos amigos se van.
Sueño, me despierto, me dan ganas de gritar pero entiendo que a veces es mejor callar.
Mi hogar coge forma y con él el pedestal. No importa lo que digan, siempre van a hablar.
Extraño, sufro, lloro. Hay algo que va mal. Qué lejos te me fuiste. No importa. He de esperar.
Tic, tac. Tic, tac. Juegos Olímpicos, pasaporte, Cabonico, Birán.
El tiempo no perdona. Son ya 82 y no voy a parar.
¿Qué estoy gordo? No me importa. ¿Qué ahorita voy a rodar?
Quién sino uno mismo debe encontrar la felicidad.
La vagancia me invade. Matthew arrasa. Fidel se nos va.
Lo vi cuando supe que era bisisesto y ahora lo veo más.
Hasta mi perro me quiere, por qué me voy a quejar.
Soy feliz a mi manera y así me van a enterrar.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s